Numerosos estudios avalan la práctica de ejercicio físico como un medio eficaz para luchar contra el cáncer. Los expertos trabajan para crear conciencia de que hay que perder el miedo a realizar actividad física cuando se padece cáncer.
La OMS recomienda 150 minutos a la semana de actividad física para obtener los beneficios que conlleva.
El ejercicio físico que se realiza de forma pautado, planificado, orientado a mejorar la salud y de manera regular se ha demostrado que mejora la calidad de vida y disminuye el riesgo de padecer cáncer.

BENEFICIOS DEL EJERCICIO FÍSICO DURANTE EL TRATAMIENTO DEL CÁNCER

Son múltiples e importantes los beneficios:

  • Mitiga los efectos secundarios de la medicación.
  • Ayuda a evitar la pérdida de masa muscular.
  • Reduce la fatiga.
  • Reduce la sensación de debilidad.
  • Mejora el estado de ánimo.

Cabe destacar la importancia de la masa muscular, vital en el tratamiento. Según los expertos: “La capacidad de la tolerancia de una persona a la quimioterapia es directamente proporcional a la cantidad de masa muscular que tiene una persona”.
El músculo cumple una misión fundamental en nuestro organismo, es responsable de la metabolización de nutrientes y participa en la liberación de hormonas. Por esto; las posibilidades de supervivencia disminuyen cuando el paciente oncológico tiene poca masa muscular.
El deterioro de la masa muscular se produce por la medicación y porque el paciente no se mueve, por lo que hay que trabajar buscando al máximo posible la pérdida de masa muscular.

EJERCICIO FÍSICO Y CÁNCER ¿QUÉ DEPORTE HACER?

Cada paciente es distinto según el tipo de cáncer que tenga, su gravedad, cómo responde su organismo, si se ha sometido a cirugía… Por ello, es recomendable la individualización para lograr los fines propuestos. El programa de ejercicio físico tiene que estar adaptado para que la persona pueda superarlos y que no se desmotive.
Es muy importante evaluar al paciente oncológico para conocer su capacidad cardiovascular, composición corporal y fuerza máxima para definir qué efectos secundarios tienen, que le limita en el día a día para establecer el nivel y cantidad de ejercicio físico que necesita cada uno.

Hacer ejercicio físico es importante antes, durante y por supuesto después del tratamiento. Es fundamental por ello, crear un hábito de vida en el que el ejercicio tenga un papel relevante. El paciente normalmente es consciente de la trascendencia de la actividad física nada más que empieza a obtener sus beneficios. Las actividades de fuerza, son ejercicios muy buenos, requieren poco tiempo y se obtienen ganancias muy rápido.

Con el ejercicio físico se liberan hormonas como la endorfina, también tiene un efecto analgésico para el dolor, va a descansar mejor y soportar mejor la quimioterapia.

Cada vez más expertos defienden la prescripción de ejercicio físico desde el ámbito sanitario, el enfermo cáncer no es una población complicada o de riesgo para el ejercicio. Pero es fundamental que el médico y el entrenador conozcan la idiosincrasia de cada tumor.