Es importante que tengamos en cuenta lo relevante que es el descanso a la hora de querer progresar en los entrenamientos. Sea cual sea el objetivo que buscas, quemar grasa, ganar músculo, fuerza o resistencia, uno de los puntos más importantes que tienes que conocer para optimizar tu entrenamiento es el descanso adecuado entre series.

A la hora de programar los Intervalos de Descanso debemos tener en cuenta muchos factores: el tipo de entrenamiento que vayamos a realizar (no tendrá el mismo descanso un entrenamiento de fuerza, potencia o de resistencia muscular), la carga empleada, la velocidad de ejecución en cada repetición, el número de músculos implicados en cada movimiento y además, el nivel de condición física del sujeto.

A la hora de programar nuestro entrenamiento no sólo debemos tener en cuenta los descansos entre series, sino también los descansos entre entrenamientos. Si no tomamos el descanso adecuado y necesario nuestro rendimiento se verá afectado pudiendo generar tensiones tanto fisiológicas como psicológicas (fatiga mental y física).

– Descanso entre series

Con el descanso entre series aportaremos el tiempo necesario para que el músculo se recupere del esfuerzo que acabamos de realizar en la serie anterior, y de ese modo sea capaz de “tirar” de nuevo con una intensidad total, del peso que vayamos a mover en la siguiente serie.

En general, cuanto menor sea el número de repeticiones y mayor la carga, los descansos entre series deberían ser mayores, y cuanto más repeticiones sean (con menor carga y por tanto menor intensidad), los descansos deberían ser más breves.

Con una adecuada programación de los Intervalos de Descanso conseguiremos reabastecer, dependiendo de la duración del Descanso, nuestras fuentes de energía tanto de ATP como de Fosfocreatina (PC).

Cuando este Intervalo de descanso es muy corto acumulamos elevadas cantidades de Ácido Láctico en los músculos que estemos trabajando lo que generará dolor, fatiga y también empeorará la capacidad para poder seguir entrenando de una manera eficaz, nuestra técnica será más pobre y puede desencadenar en una lesión. Para evitar esta excesiva acumulación de Lactato necesitaremos que el descanso sea más largo.

Esta elevada acumulación de Lactato en nuestro organismo hace que disminuya nuestra potencia muscular y afecta a la capacidad de reacción ante impulsos nerviosos. Una musculatura bien descansada será mucho más efectiva y nos ayudará a conseguir mejores resultados.

 – Descanso entre entrenamientos

Sin embargo, resulta complicado concretar con exactitud los días recomendados para descansar los músculos, que estarán condicionados por:

  • Frecuencia: asiduidad con la que se entrena.
  • Intensidad: la fuerza con que hacemos los ejercicios físicos.
  • Duración: el tiempo que destinamos a entrenar durante las sesiones.
  • Recuperación: el periodo de tiempo que tarda nuestro cuerpo en recuperarse.
  • Estrés: la tensión que soportamos a diario en nuestra vida.
  • Nutrición: cómo nos alimentamos y qué comemos.

También hay otros componentes que determinarán el tiempo de descanso para los músculos, como pueden ser la edad, la genética y el músculo en cuestión. En el primer caso, está comprobado que un joven de 20 años necesitará menos tiempo de recuperación que uno de 40. En cuanto a la genética, entran en escena elementos como la complexión física y el metabolismo, mientras que en cuanto a la musculatura, por ejemplo los gemelos que suelen verse más castigados por el esfuerzo requerirán de más periodo de recuperación que los hombros.

Por lo general, con una alimentación saludable, un descanso nocturno de ocho horas y una recuperación adecuada entre los entrenamientos le proporcionaremos a los músculos el descanso preciso para alcanzar el mayor rendimiento posible. No hay que pasar por alto que estos se desarrollan en el periodo de descanso. Durante esta fase la musculatura se nutre de los alimentos que consumimos y gracias a esto y al estímulo que consiguen al ejercitarse, es como se consigue que empiece su crecimiento.