Estamos en pleno mes de octubre. Como cada otoño, tras las vacaciones veraniegas, nos enfrentamos a los resultados de los excesos en nuestra alimentación. Es probable que hayamos ganado algún kilo de más y las navidades, y de nuevo sus excesos, están a la vuelta de la esquina.

Este mes sin embargo nos trae buenas noticias para equilibrar nuestra dieta. Una visita a nuestra frutería de confianza nos permitirá adquirir y añadir a nuestras comidas las verduras y hortalizas de temporada que nos trae el décimo mes del año.

ACELGAS: quizás no tengamos los mejores recuerdos de nuestra infancia, o puede que a nuestros hijos se les siga torciendo el gesto cuando las ven en el plato. Sin embargo es una pieza clave de la dieta mediterránea. Destaca por su aportación de vitaminas A y C, de magnesio, yodo que nos ayudará a mantener equilibrado nuestro metabolismo, y de folatos. ¡Ojo a esto! Los folatos (vitaminas de la familia B) no se almacenan en el cuerpo en grandes cantidades por lo que hay que consumirlas a diario. ¿Para qué? Para mantener el sistema inmunitario en plena forma. Ayudan a producir glóbulos blancos y ahorrarnos las molestas enfermedades asociadas a las bajadas de temperaturas del otoño.

BERENJENA: Una de las grandes estrellas del mes de octubre. Es el momento ideal para comenzar a consumirlas porque es ahora cuando se recolectan las primeras de la temporada. Tienen un alto contenido en fibra (2,5 gramos por cada 100) y son muy ricas en vitaminas A y C. También aportan ácido fólico y tiamina o vitamina B1. La tiamina nos ayuda a convertir los hidratos de carbono en energía y es importante para la contracción muscular y el sistema nervioso. Son un alimento ideal para los que entrenamos. Son bajas en sodio con lo que quienes padecen de hipertensión encontrarán en las berenjenas un alimento ideal. Además están riquísimas y se pueden hacer infinidad de recetas con ellas.

ESPINACAS: Popeye tenia razón, las espinacas aportan fuerza. Pero no sólo eso. Son muy ricas en vitaminas A, C, E y K. También en las del grupo B: B1, B2 y B6. ¿Os parece poco?  Pues además destacan por su aportación en flavinoides que a los humanos nos aportar propiedades antioxidantes para mantenernos jóvenes, son anticancerígenas porque inhiben el crecimiento de las células cancerosas, y cardiotónicas ya que refuerzan el músculo cardiaco y mejoran la circulación sanguínea. Puede que hervidas no os gusten mucho pero añadidas a un buen potaje entran de maravilla. No os olvidéis probarlas en crudo en vuestras ensaladas. Sus hojas son carnosas y deliciosas además de que significan un buen cambio con respecto a la lechuga de toda la vida.

PIMIENTO: El pimiento llegó a Europa en 1493 y desde entonces nos ha aportado enormes beneficios para la salud. Tiene un alto contenido en vitaminas C y B6. Esta última es un gran aporte para el cerebro y el sistema nervioso central. Además, si quieres tener una piel sana, no olvides que el alto contenido en betacarotenos nos ayuda a mantenerla muy vistosa, sin olvidar que este pigmento nos ayuda a prevenir enfermedades degenerativas y crónicas. Nos protege del cáncer, de las hemorragias cerebrales, de las cataratas y de enfermedades cardiacas. Está bien provisto de licopeno que está especialmente recomendado como anticancerígeno y protector del sistema cardiovascular.

TOMATE: Están presentes todo el año pero, según la OCU, en octubre comienza la temporada de esta fruta (sí fruta) cuyo consumo está enormemente extendido. Contiene vitaminas A, B y C además de potasio y está especialmente recomendada para los hombres ya que su alto contenido en licopeno nos ayuda a prevenir el cáncer de próstata.